martes, 18 de octubre de 2016

CANCIONES FAVORITAS. De cartón piedra.




"Mi niñez"
Autor e intérprete: Joan Manuel Serrat
1970 




En 1970 apareció en el mercado "Mi niñez" el tercer disco en castellano de Joan Manuel Serrat, la joya que anunciaba "Mediterráneo" el que para muchos es el disco supremo de la obra serratiana aunque su antecesor no le pedía nada.

Canciones como: "Señora", "Cando me vaya", "Muchacha típica", "Fiesta" o "Amigo mío" me deslumbraron en mis quince años y supongo que no fuí único en ese deslumbramiento, ya entonces en sus veintisiete años era un escritor de canciones prodigioso.

"De cartón piedra" es una de esas historias fantásticas y sorprendentes porque no esperas encontrarla en una canción, no crees que un tema como ese esté en una canción, porque un personaje como el que creó Serrat te pone entre la locura y una infinita ternura, ese jóven al que te imaginas vulnerable, hostilizado por costumbre y víctima propicia de los agresores y policías de todo tipo.

Un hombre con imaginación y amor que comete la gran falta, el grave pecado y la intolerable locura de enamorarse de un maniquí, no molestó a ninguna mujer, no pretendió el amor de otro hombre, no se enamoró de la mujer de otro, sólo se enamoró de un maniquí, que bella historia, cruel y tierna como el mundo mismo. 



DE CARTÓN PIEDRA. 

Era la gloria vestida de tul
con la mirada lejana y azul
que sonreía en un escaparate
con la boquita menuda y granate,
y unos zapatos de falso charol
que chispeaban al roce del sol.
Limpia y bonita. Siempre iba a la moda.
Arregladita como pa' ir de boda.

Y yo, a todas horas la iba a ver
porque yo amaba a esa mujer
de cartón piedra,
que de San Esteban a Navidades,
entre saldos y novedades,
hacía más tierna mi acera.

No era como esas muñecas de abril
que me arañaron de frente y perfil.
Que se comieron mi naranja a gajos.
Que me arrancaron la ilusión de cuajo,
y con la presteza que da el alquiler,
olvida el aire que respiró ayer  juega las cartas que le da el momento:

mañana es sólo un adverbio de tiempo.

No. Ella esperaba en su vitrina
verme doblar aquella esquina
como una novia.
Como un pajarillo, pidiéndome:
libérame, libérame...
y huyamos a escribir la historia.

De una pedrada me cargué el cristal
y corrí, corrí con ella hasta mi portal.
Todo su cuerpo me tembló en los brazos.
Nos sonreía la luna de marzo.
Bajo la lluvia bailamos un vals,
un, dos, tres,... un, dos, tres... todo daba igual,
y yo le hablaba de nuestro futuro,
y ella lloraba en silencio... ¡os lo juro!

Y entre cuatro paredes y un techo
se reventó contra su pecho
pena tras pena.
Tuve entre mis manos el universo
e hicimos del pasado un verso
perdido dentro de un poema.

Y entonces, llegaron ellos...
Me sacaron a empujones de mi casa
y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas,
donde vienen a verme mis amigos
de mes en mes, de dos en dos y de seis a siete...



2 comentarios:

  1. ¡Muy buenas! Te he nominado a un premio de la Blogosfera: http://du-dum-dum.blogspot.com.es/2016/10/premio-liebster-blog-2016.html

    ¡Abrazotes!

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  2. Te agradezco la mención y da gusto saber de tí y seguir tus escritos de los que so fan.

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