viernes, 27 de julio de 2012

DIVAS DEL JAZZ. Sarah Vaughan.




SARAH VAUGHAN
"With Cliford Brown"
1955



A Sarah Vaughan la llamaban "La Divina" y no era por ocio o adulación, sino porque poseía una voz que era un instrumento tan extraordinario que se antojaba divino, poseía las dos grandes cualidades que hacen de un cantante un ser de otro mundo: técnica y sentido de la musicalidad, cualidades que juntas, pueden llegar a ser más importantes que la potencia, amplitud y timbre que tenga una voz, pues cualquier voz, por fantástica que sea por sí misma, está perdida sin los dos aditamentos.

Pero además la técnica y el oído musical de Sarah, eran poco comunes, su oído le permitía escuchar los más finos matices de un sax, por ejemplo, e imitarlos como lo hizo antes Billie Holiday, pero la técnica vocal de Vaughan, era mucho más pulida y no es gratuito que forme parte de la divina trinidad del Jazz vocal femenino, junto con Billie y Ella, las tres grandes divas del Jazz de todos los tiempos.

Su padre, de oficio carpintero, tocaba la guitarra y su madre tocaba el piano y el órgano en la iglesia, así que desde muy joven, Sarah, también se hizo cantante y pianista en el recinto religioso, a los 19 años ganó un concurso para aficionados en el mítico Teatro Apollo de Harlem, este hecho llamó la atención de la ya consagrada Ella Fitzgerald, quien también se dió a conocer ganando ese concurso y la recomendó con Earl Hines, en cuya orquesta tomó la doble plaza de cantante y segunda pianista.

"Sarah Vaughan with Cliford Brown, Complete Recordings", disco de absoluta recomendación, fue grabado en 1954 y editado al año siguiente y además de la presentación estelar del trompetista Cliford Brown, participaron también Paul Quinichette en el sax tenor, Herbie Mann en la flauta, Jimmy Jones al piano, Joe Benjamin en el bajo y Roy Hynes en los tambores, un elenco estelar a la altura de una voz excepcional.

Jorge García, coautor del libro "Los 100 mejores discos del Jazz", en el artículo dedicado a esta grabación como parte de tan selecto grupo, lo describe así:

"Por encima de todo, las baladas pertenecen a su voz. La cantante proyecta gozosamente la columna sonora, dosifica a voluntad su cálido vibrato y se recrea en los matices de un timbre único. Ahí se sabe inexpugnable, y juega con el tempo, los acentos y las aventuras armónicas para apurar al máximo cada efecto del fraseo...Los acompañantes de la Vaughan rayan a una altura difícil de igualar..."

Las palabras de García, describen de forma inmejorable las sensaciones que produce este disco: una voz de grandes cualidades y amplios límites planteando un reto fenomenal a los instrumentistas que teniendo como base su calidad interpretativa (todos músicos de excepción) afrontan el desafío, se conectan a la perfección y crean un marco a la altura del repertorio y la voz de "La Divina".



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