jueves, 12 de abril de 2018

CANCIONES FAVORITAS. Ara que tinc vint anys.




JOAN MANUEL SERRAT
"Ara que tinc vint anys"
1966





Es una canción de 1966 con más de cincuenta años de haber sido creada, "Ahora que tengo veinte años" es una clásica de la canciografía serratiana y de sus años veinte cuando a los veintitrés cantaba a la juventud y a las posibilidades infinitas que da esa edad.

Con la sensibilidad de siempre y la mirada aguda que ve los detalles más ocultos pero más significativos, el arte serratiano fue siempre un arte humanista, descubriendo los sentimientos más nobles, los que contradicen la idea de la maldad congénita humana, los que estremecen hasta al más duro, bueno, eso quisiera creer, en un mundo que a los veinte años creí posible de arreglar  y que ahora, cuarenta años después aún creo redimible.

Con esa facilidad para resaltar las cosas bellas del hombre y la naturaleza, el joven Serrat, ya hecho un maestro cancionero, dejó para la posteridad esta joya que el tiempo no borra ni supera, tal vez porque la belleza no muere y mientras haya artistas sensibles y amantes, va a sobrevivir.


Ara que tinc vint anys

Ara que tinc vint anys,
ara que encara tinc força,
que no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang.

Ara que em sento capaç
de cantar si un altre canta.
Avui que encara tinc veu
i encara puc creure en déus (Déu)...

Vull cantar a les pedres, la terra, l'aigua,
al blat i al camí, que vaig trepitjant.
A la nit, al cel, a aquest mar tan nostre,
i al vent que al matí ve a besar-me el rostre.

Vull alçar la veu, per una tempesta,
per un raig de sol,
o pel rossinyol
que ha de cantar al vespre.

Ara que tinc vint anys,
ara que encara tinc força,
que no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang.

Ara que tinc vint anys,
avui que el cor se m'embala,
per un moment d'estimar,
o en veure un infant plorar...

Vull cantar a l'amor. Al primer. Al darrer.
Al que et fa patir. Al que vius un dia.
Vull plorar amb aquells que es troben tots sols,
sense cap amor van passant pel món.

Vull alçar la veu, per cantar als homes
que han nascut dempeus,
que viuen dempeus,
i que dempeus moren.

Vull i vull i vull cantar.
Avui que encara tinc veu.
Qui sap si podré demà.

Però avui només tinc vint anys.
Avui encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,



Ahora que tengo veinte años.*

Ahora que tengo veinte años
ahora que aún tengo fuerza
que no tengo el alma muerta
y me siento hervir la sangre

Ahora que me siento capaz
de cantar si otro canta
hoy que aún tengo voz
y aún puedo creer en dioses.

Quiero cantar a las piedras, a la tierra, al agua
al trigo y al camino que voy pisando
a la noche, al cielo, a este mar tan nuestro
y al viento que por la mañana viene a besarme el rostro.

Quiero alzar la voz por una tempestad, por un rayo de sol,
o por un ruiseñor que ha de cantar al atardecer
 
Ahora que tengo veinte años
ahora que aún tengo fuerza
que no tengo el alma muerta
y me siento hervir la sangre

Ahora que tengo veinte años
hoy que el corazón se me dispara
por un instante de amar
o al ver a un niño llorar.

Quiero cantar al amor
al primero, al último
al que te hace padecer
al que vives un día.

Quiero llorar con aquellos que se encuentran solos
y sin amor van pasando por el mundo
quiero alzar la voz para cantar a los hombres
que han nacido de pie,
que viven de pie, 
y que de pie mueren.

Quiero y quiero y quiero cantar
hoy que aún tengo voz
quién sabe si podré mañana 
pero hoy sólo tengo veinte años
hoy aún tengo fuerza
y no tengo el alma muerta
y me siento hervir la sangre.

*Traducción tomada de "Cancionero Serrat" Editorial Aguilar. Madrid 2000.  

 

sábado, 7 de abril de 2018

Cecil Taylor. Adiós Cecil y gracias.



CECIL TAYLOR
(Se fue un genio)
1929-2018





Si un científico descubre o inventa algo que nadie había hecho antes, es considerado un genio, un benefactor de la humanidad o un ser especial y extraordinario, Si un músico crea una forma de música que a nadie se le había ocurrido y esa música nueva suena a creación de otra galaxia y por lo tanto incomprensible para los humanos, su creador es considerado a menudo un loco, un charlatán embaucador o un músico deficiente que hace eso por lo limitado que es su talento.

Eso le sucedió a Cecil Taylor, el genio musical que falleció el Jueves pasado a los 89 años, después de dejar honda huella en el Jazz, mucha incomprensión, momentos muy difíciles en los que tuvo que trabajar de lo que fuera porque la música en la que él creía no le daba para comer, el tiempo como a muchos genios incomprendidos les dió su lugar cuando otros músicos siguieron su ruta y sus enseñanzas reconociéndolo como maestro y eso cambió la percepción de los críticos y un público más amplio.

Cuando Cecil tenía cinco años, empezó a tomar clases de piano, su madre le dijo cuales eran sus obligaciones a lo largo de la semana y el Domingo podía hacer lo que quisiera, Cecil dijo en una entrevista que los Domingos se dedicó a inventar sonidos, nada más que decir sobre el nacimiento de un genio, un crebro fuera de serie, de esos que no ven al mundo y su realidad como la mayoría de los comunes y por eso puden crear cosas insólitas.